COMERNOS EL SOL PEQUEÑAS REFLEXIONES SOBRE EL UNIVERSO

COMERNOS EL SOL PEQUEÑAS REFLEXIONES SOBRE EL UNIVERSO

Editorial:
LIBROS DEL ZORRO ROJO
Año de edición:
ISBN:
978-84-949901-8-2
Páginas:
2019
Disponibilidad:
Sujeto a disponibilidad y cambio de prec

17,21 €
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«Para mí, asombrarse significa contemplar la oscuridad de la noche hasta que los ojos me duelen y las estrellas quedan impresas en mi retina durante horas.» Ella Frances Sanders vuelve a deleitarnos, esta vez con un libro de divulgación, que enfrenta grandes cuestiones sobre los seres vivos, la naturaleza y el universo, recorriendo disciplinas como la astronomía, la genética, la física, la biología, la botánica o la ecología. Se trata de un viaje con sorpresas, como la que anticipa el título del libro; con pequeñas paradas en la Vía Láctea, en las auroras boreales, en el corazón de los átomos o incluso en el revoltijo de percepciones que tenemos de nosotros mismos: «Es posible que no seamos esa espléndida entidad tan importante y singular que creemos ser, pero lo cierto es que necesitamos formarnos alguna idea de nosotros mismos para desenvolvernos en el mundo (...)». Narrada con la eficacia del estilo accesible, coloquial y vibrante de Sanders, a pesar de evitar el galimatías en el que la mayoría de las veces se convierte el lenguaje científico, no deja de emplear términos específicos si la temática lo requiere -como «eisengrau», «cronocepción», «multiversos» o «paralaje»- e incluso, aludir, sin complejos, al físico Ludwig Boltzmann, al astrónomo Arthur Eddington o al filósofo David Hume. Emplea los datos comparativos aportados por la ciencia para abrirnos los ojos acerca de realidades que raras veces nos hemos representado: alguien que viva hasta los ochenta años puede haber respirado más de 700 millones de veces a lo largo de la vida, habrá caminado el equivalente a dar la vuelta al mundo cinco veces y su corazón contará 2,6 billones de latidos. «No somos tan frágiles como pensamos: estamos compuestos por la roca, la ola y la corteza de los árboles, los caracoles y el olor a jardín después de la lluvia.»